Marcela Lagarde y de los Ríos, Antropóloga Mexicana, dió el 18 de enero en los bajos de la CAN en Pamplona, una conferencia sobre las "claves para la negación del amor".
El amor fue el enlace conductor de su discurso en la que pedía fusión, un amor-fusión sin límites para las personas que permita respuestas entre hombres y mujeres y que rompa con los límites impuestos por los hombres en nuestra sociedad, una sociedad todavía patriarcal en el que el "yo" de la mujer es tenue dispuesto a hacerse a un lado, según sus propias palabras, que permite que el hombre se coloque en el centro. Se trata de romper utopías para que el hombre esté dispuesto a amar de manera "descentrada" en el que el amor sea el sujeto no el objeto.
Señaló el papel adquirido por muchas mujeres consideradas "mujeres modernas" que siguen el patrón de ser objeto del deseo, enseñadas a ser deseadas pero que al mismo tiempo tiene un anhelo: y es el ser reconocidas como mujeres con vida propia y recursos económicos. ¿Cómo cerrar la puerta si queremos tenerla abierta? Es una paradoja que lleva a una desilusión de mujeres que no creen en un amor que implica supeditación o supremacía masculina.
Marcela abogaba por los encuentros, la disponibilidad, los pactos amorosos que incluyan acciones conjuntas, actividades, recursos, personas dispuestas a la EQUIVALENCIA. LA IGUALDAD COMO CLAVE DEL AMOR, EL AMOR COMO ESPACIO DE REALIZACIÓN DE JUSTICIA INTERPERSONAL. INTERCAMBIO, AUTOESTIMA y apoyo en materia de políticas públicas como principio de desarrollo y FORTALECIMIENTO INDIVIDUAL. "EL AMOR EN NOSOTRAS MISMAS Y LA CONSTRUCCIÓN DE UNA RELACIÓN AFECTIVA EN COMPAÑÍA, SUMANDO LA FUERZA PORTENTOSA QUE DA LA CAPACIDAD DE AMAR".
La conferencia reunió a muchas Mujeres y hombres progresistas que aplaudieron la intervención de Marcela Lagarde en un día marcado trágicamente por el asesinato de Tatiele de Sousa, una mujer en Pamplona, víctima de su pareja y que como la conferenciante señaló, estaba desgraciadamente relacionada con las relaciones de poder mal entendidas en nuestra sociedad, en el que el papel del hombre, en muchos casos, es un papel monopolizador sobre la mujer y en el que la violencia se manifiesta en su peor forma de dominación.