Los presupuestos municipales marcan las políticas que se van a desarrollar en el Ayuntamiento y, por lo tanto, cada partida presupuestaria nos revela a qué se va a destinar el erario público.
En el caso que hoy nos ocupa, la multiculturalidad, la diversidad, la integración y la convivencia entre diferentes, el ayuntamiento tendrá que plasmar en dichos presupuestos municipales la perspectiva intercultural y de género para mejorar la atención de las personas inmigrantes y normalizar la convivencia con las personas autóctonas.
Poco a poco, tendremos que ir desterrando mitos, prejuicios y estereotipos que existen sobre la inmigración y los flujos migratorios. Destacaremos 3 mitos:
1- La inmigración es un fenómeno novedoso: FALSO
Las migraciones (que son desplazamientos de grupos humanos que los alejan de sus residencias habituales) existen desde que existimos los seres humanos. Estos movimientos o interacciones entre comunidades han sido y son perennes y no, como se cree, la excepción en la historia de la humanidad.
2- Las personas inmigrantes están desprotegidas: FALSO
Voy a destacar el artículo 14 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y citar literalmente sus dos apartados:
- En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo y a disfrutar de él en cualquier país.
- Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos de Naciones Unidas.
Por citar un par de ejemplos: si se cumpliera solamente este artículo, tendrían derecho de asilo toda la población de Irak que sufre una doble invasión: la occidental y la fundamentalista y, también, tendrían derecho la mitad de la población africana que vive continuas guerras civiles.
3- El género es igual en todas las culturas: FALSO
Cada persona es un sujeto que pertenece a una cultura, un país, una sociedad, una familia, con determinadas tradiciones religiosas o filosóficas y una clase social determinada; por lo tanto, el género se construye en base a todos los factores anteriores.
- El género es dinámico. No existe una forma de ser mujer u hombre monolítica y cerrada.
- El género cambia de generación en generación: no es lo mismo ser mujer en el 2007 que en 1941.
- El género cambia de un contexto regional a otro: es diferente la manera de ser de una persona en un área rural que en un entrono cosmopolita.¡¡¡Imaginaros las personas que vienen desde el continente africano directamente a Madrid!!!
- El género cambia a lo largo de nuestro ciclo vital: una persona en su edad infantil o adolescente actúa de forma muy diferente a una persona adulta. Cambia la cosmovisión de género que tenemos ya que van cambiando, de igual manera, la sociedad, los valores, las normas, las leyes, las costumbres, etc.
- El género cambia como resultado de las políticas públicas ya que dichas políticas pueden ayudar a cambiar las desigualdades y promover situaciones más justas y equitativas entre población inmigrante y autóctona.
Desterrados estos mitos, ahora me pregunto: ¿qué puedo hacer yo para ayudar a esta nueva ciudadanía a que se integre y podamos convivir?
Yo tenía una respuesta fácil para esta pregunta: Crear un grupo de teatro, crear a AKAE. Salir del ámbito institucional (consejos, foros, comisiones, etc.) y acudir a la participación ciudadana, a las redes sociales. ¿Para qué y por qué?
- Para que la sociedad de acogida entienda y respete la identidad de las personas inmigrantes y viceversa.
- Para que esta nueva ciudadanía interiorice que no tiene que renegar de lo que es, sino ser consciente de los que somos para poder integrar las diferencias y propiciar encuentros.
- Para comprender que la convivencia y la integración es un proceso, no un hecho instantáneo.
Para que la sociedad de acogida dirija una mirada positiva, sin prejuicios, sin ver más inferiores a las personas inmigrantes y, por supuesto, sin rechazarlas.